
Los zafiros están compuestos mayormente, al igual que los rubíes, de corodio. Por este motivo comparten el grado de dureza, 9 mohs, sólo superado por los diamantes. Existen de varios colores, pero sin duda el más cotizado es el azul intenso, que es bastante escaso y hermoso. Si decimos zafiro, se sobreentiende que es azul; para las demás tonalidades, es necesario aclararlo. Por ejemplo, zafiro verde. Hay una variante que no tiene color alguno: el leucozafiro.
La presencia de otros metales en la piedra, es lo que da las diversas tonalidades: hierro, rutilo, etc. En este último caso las inclusiones se pueden disponer de modo tal que simulan una estrella. Esta es una característica bastante apreciada. Es una piedra algo más abundante que el rubí, y en general los yacimientos están a poca profundidad, por lo que se los extrae por excavación o en ciertas laderas. El proceso es bastante artesanal, ya que la parte final del mismo se hace a mano.
Las esmeraldas son piedras muy cotizadas por su rareza. El nivel de dureza es algo inferior al de los rubíes y zafiros. El color único posible es el verde, se valora especialmente el nivel de transparencia, que no está presente en todas las piezas, ya que puede existir la presencia de otros metales, que alteran esta característica.
La mayoría de los yacimientos importantes están en Colombia, aunque hay en otros países. La extracción puede ser o a cielo abierto, o en galerías. En este caso, el proceso final también se hace a mano, rompiendo las quebradizas rocas que las contienen con un método bastante rústico: a palos. El 60 % de las piedras obtenidas no sirven para joyería. El tallado de la esmeralda es muy especial, por las características propias de la piedra.
Fuente: clickjoyas.com | Imagen: clickjoyas.com













