
Por supuesto que me gustan muchos artículos de lujo. No todos, obviamente. Tienen que tener un valor en sí mismo, sobre todo muchas veces está ligado al arte, como puede ocurrir con algunas joyas. Los objetos ostentosos, sean de la clase que sean, son una expresión de mal gusto, o un intento de demostrar alguna cosa, en general tonta.
Sin embargo, hay objetos que para un español normal son de uso cotidiano, y que para millones de personas son lujos inalcanzables. Hablamos del elemental alimento diario o el acceso al agua potable, que deberían ser algo disponible para todos los seres humanos, y que no lo son.
O el acceso a tratamientos médicos, por poner otro ejemplo. Pues en el mundo millones de personas mueren por día de enfermedades curables en el primer mundo.
No se trata de no consumir artículos de lujo. Se trata de tener conciencia y actuar en consecuencia frente a esas situaciones. Colaborar con entidades serias que se dediquen a esos temas, en la medida de nuestras posibilidades es una obligación moral. Al menos debería serlo.
Imagen: flickr.com













