
Una buena joya debe reunir algunas características. Por supuesto que la nobleza del material empleado es fundamental, pero el diseño es lo que permite destacar o no esos materiales. Por más cara que sea la joya, la excelencia de los metales o piedras, si el diseño no es adecuado, pierde lo más importante. La joven diseñadora Carmen Mazarrasa es un excelente ejemplo de creatividad en sus productos.
Es difícil definir cuál es el estilo o tendencia de esta diseñadora. Lo clásico se mezcla con lo innovador, en forma increíblemente natural. La originalidad en el diseño en este caso, es su sello. Pero tal vez lo más característico que le podemos destacar es la excelente combinación de materiales, con el empleo de algunos muy poco tradicionales, como el plástico. Sin embargo, y esta es una opinión muy personal, el manejo que hace de las perlas, en todo tipo de joyas, es lo más destacable.
En Pensil y Persea (¿no os parece fabuloso el nombre?), el local de dicha diseñadora, también se pueden encargar joyas y se hacen restauraciones. El primer aspecto me parece clave: un regalo tan especial como una joya, diseñado en forma personalizada, es algo para toda la vida. En cuanto a las restauraciones, el mantenimiento adecuado de un objeto de tanto valor, sólo se puede encargar a manos expertas. Éste es el caso: hablamos de total dominio de técnicas y sólidos conocimientos que avalan cada producto de esta artista.
Para quienes nunca han visitado Pensil y Persea, tal vez mi opinión les parezca un poco confusa. ¿Cómo se puede pensar en excelente calidad de diseño y materiales, y al mismo tiempo decir que emplea algo tan inesperado como el plástico?. Pues hay que verlo, os aseguro que se sorprenderán.
Imagen: pensilypersea.com













