Seguramente son pocas las personas que no han visto en estos días las imágenes de la ex duquesa de York, ex esposa del hermano del heredero de la corona británica, en un programa de televisión. Sara Ferguson ha demostrado nuevamente que bajo se puede caer, teniendo todo para no hacerlo.
En ese programa se mostraba como un supuesto empresario pagaba 750 mil dólares a la ex duquesa, para que esta lo contactara con el príncipe. Contrabando de influencias, como le dicen. La cámara oculta muestra claramente la negociación y el momento en que ella se retira con una suma de dinero como pago de esos contactos.
Luego de este patético episodio, un comunicado de prensa expresa la vergüenza que ha sentido por el hecho, y deja fuera de toda responsabilidad a su ex esposo, padre de sus hijas.
Claro que la vergüenza no es por lo que hizo, es porque la descubrieron haciéndolo.
Hay personas que han nacido, crecido y vivido en una situación de tal privilegio, que estas desviaciones delictivas no encuentran ninguna explicación. Veremos cuales son las consecuencias.
Imagen: elnuevoherald.com













