
En el mundo, está claro que la crisis ha llegado. Tal vez en Estados Unidos sea donde más consciente tienen el problema y actúan de un modo diferente a lo habitual, al menos en algunos aspectos. Porque la crisis no es pareja. Hay quienes siguen disfrutando de una situación muy favorable. El problema es si quieren o no, que se note su situación.
Y para algunos de esos privilegiados, parecería que reflejar su prosperidad no es lo adecuado para este momento. O al menos no hacerlo de un modo muy obvio y evidente. Esto ha cambiado algunas costumbres y la prensa lo ha reflejado en las últimas semanas. La forma de adquirir algunos objetos, considerados suntuarios, ha cambiado de un modo bastante extraño.
No es que ya no se vendan artículos de lujo. Se venden pero de un modo mucho más discreto. Estas personas no están muy de acuerdo con ir a comprar en las tiendas donde lo hacían habitualmente. En el caso de las joyas, es quizá donde más se note esta diferencia. No quieren ir a la joyería, pero no se trata de dejar de comprar joyas.
Discretas reuniones en habitaciones de hotel, alguna reunión en un piso de alguien de mucha confianza, son las formas que actualmente se ven para este tipo de compras. El joyero de confianza, con quien suelen tener una relación de mucho tiempo, lleva a esos sitios las joyas que sabe gustarán a los presentes, y entre cóctel y cóctel, se concretan las ventas.
Cosas de las crisis. Igualmente no parece que en nuestro país esta sea una modalidad aún presente.
Imagen: flickr.com













